Todos los caminos llevan a Roma

Publicado en: Business Class
Por dpto. Produccion CienporCien
Feb 11, 2009 - 1:24:55 AM

Roma es sin duda una de las capitales turísticas del mundo, por lo que se convierte, además, en el destino ideal con el que sorprender a los clientes o empleados en un viaje de ensueño. Se trata de una ciudad que permite multitud de rutas distintas en función del tono que se quiera otorgar al recorrido. Si se desea adentrarse en la historia de la ciudad, conviene empezar por pasear por el foro romano-palatino y el coliseo, considerado como una de las siete nuevas maravillas del mundo.

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En éste, quizás el monumento más emblemático de la ciudad, el visitante puede admirar su estructura de casi de 20 siglos de antigüedad (no obstante fue inaugurado por el emperador Tito en el año 80 d.C.). Para continuar el recorrido histórico, puede acudirse al Panteón de Agripa, el edificio de la época romana que mejor se conserva de toda la ciudad. Situado en la Plaza de la Rotonda, data del 25 a.C., si bien fue reformado por el emperador Adriano 150 años después. Si se quieren contemplar más vestigios del imperio romano, es suficiente con pasear por las calles. Es tal la cantidad de ellos que se dice que, cada vez que el ayuntamiento comienza la excavación para trazar nuevas líneas de metro, las obras acaban por interrumpirse ante el descubrimiento de nuevas ruinas.

Monumentos, fuentes, calles…
Pero no sólo de los césares vive la ciudad. Sus iglesias y catedrales se cuentan entre las más hermosas del mundo. Para deleitar al visitante basta con un paseo por el Vaticano (entrando en la capilla Sixtina y en los museos vaticanos), o realizar una visita a Santa María de Maggiore o San Crisógono, que al haberse levantado en el siglo IV, es la más antigua de la ciudad. Y no se puede tampoco hablar de Roma sin mencionar sus piazzas (plazas). Muchas de ellas gozan de fama mundial, como la plaza España, uno de los lugares más concurridos por los turistas y que conviene visitar en primavera, ya que se adorna con flores que la otorgan un gran colorido. También la alargada plaza Navona que, además de las famosas fuentes de los Cuatro Ríos y del Moro de Bernini, es el escenario de numerosos mercadillos de pintura y artesanía.

La plaza Venezia, por su parte, cuenta con el moderno monumento a Vittorio Emmannuele, una imponente arquitectura que permite desde su parte alta una de las mejores vistas de la ciudad. Asimismo, la famosa Fontana de Trevi se encuentra en una pequeña plaza perdida en el entramado de calles de la ciudad, lo que hace que, gracias al factor sorpresa, el turista quede aun más impactado por el tamaño y la preciosidad de este monumento alegoría al rey de los mares. Ahora bien, quien sueñe con imitar a Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en “La dolce vita” se verá obstaculizado por infranqueables hordas de turistas.

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La famosa Fontana de Trevi se encuentra en una pequeña plaza perdida en el entramado de calles de la ciudad

Pero, como tanta grandiosidad puede acabar cansando, un paseo por las calles de Roma hace posible tomar contacto con la realidad de la ciudad y de su gente. Caminar por el Trastevere permite al visitante contemplar el ambiente moderno y juvenil que existe en una urbe en la que no todo es monumental. Sus bares, restaurantes y cines resultan un alivio tras una intensa jornada de recorrido monumental.